EJEMPLOEjemplo ilustrativo · restaurante ficticio «Sazón de Origen». No son sus datos: su resultado se arma con los de SU restaurante.Ver el asistente →
Sazón de OrigenRestaurante ficticio de cocina colombiana contemporánea en Medellín, 2 sedes, 6 años operando. Todos los ejemplos de resultado de la biblioteca salen de este mismo caso.
Copywriting y Campanas de Alto Impacto

Ejemplo de resultado

Constructor de Campañas por Razones de Consumo para Restaurantes

El dueño pidió esto:«Mis clientes me dicen tres cosas: que vienen a almorzar del trabajo, que celebran en familia y que se les antojó la comida de casa. Les publico lo mismo a los tres por Instagram y WhatsApp. El salón sienta 60, tengo domicilio propio y una plataforma de reparto. ¿Con cuál me quedo y qué le escribo?»

① Lo que deja cada razón

Las tres razones son suyas, no de un manual: son las que sus clientes dicen. Se ordenaron por lo que deja una mesa, no por cuántas mesas trae.

RazónLo que deja una mesaVeces nombrada en 8 semanasAguante de la operaciónVeredicto
Almuerzo de trabajo74.800 COP (1,7 cubiertos a 44.000)27 de 46Alto, ya corre sin ayuda; el pase de 12:00 a 14:30 no admite un minuto másSe sigue sirviendo, se deja de nombrar
Celebración familiar340.200 COP (5,4 cubiertos a 63.000)2 de 46Sí, si la prueba es un objeto y no una ceremoniaEntra. Es la campaña
Antojo de comida de casa100.800 COP el pedido (2,4 cubiertos a 42.000)14 de 46Sí, pero la comisión de la plataforma se lleva su parteFila de espera, campaña siguiente

El reparto de cubiertos es supuesto hasta que usted lo confirme contra su libreta: 44 % almuerzo de trabajo, 24 % celebración familiar, 32 % antojo. Ponderado da 47.920 COP por cubierto, a ochenta pesos del ticket de 48.000 COP que usted declara, así que el reparto se sostiene.

Los dos descartes, con su número. El almuerzo de trabajo es la razón más nombrada y la que menos deja por mesa: 27 de las 46 publicaciones y estados de las últimas 8 semanas hablan de él. Una campaña ahí compra lo que ya tiene. Y hay algo más incómodo: quien tiene cincuenta minutos viene por el reloj, y su promesa —«la comida de casa, servida como en un restaurante»— no dice una palabra del reloj. Eso no se arregla escribiendo mejor; se arregla decidiendo si la casa quiere prometer velocidad.

El antojo de comida de casa deja 100.800 COP el pedido, más que la mesa de almuerzo, pero dos tercios entran por la plataforma de reparto y ahí la comisión cobra antes que usted. Espera turno: su campaña vale más el día en que el domicilio propio pese más que la plataforma.

La celebración familiar paga 4,5 veces lo que paga una mesa de almuerzo y aparece 2 veces en 46. Es la que más paga y menos se nombra. Cifras ilustrativas, levantadas con los datos que usted entregó.

② Dinero contra atención, por cuadrante

Los dos ejes son los del filtro, con el corte escrito para que usted pueda moverlo. Dinero: 150.000 COP por mesa, poco más del triple de su ticket. Atención: 8 menciones en 8 semanas, una por semana; por debajo de ahí la razón no existe en su comunicación.

Se nombra poco (menos de 8 en 8 semanas)Se nombra mucho (8 o más)
Paga mucho (más de 150.000 COP la mesa)La campaña. Celebración familiar: 340.200 COP la mesa, 2 menciones. Aquí nadie tiene que convencer a una familia de que celebre; hay que dejar de esconder que esta casa es para eso.Vacío hoy, y es el destino. Si en seis semanas la celebración familiar aterriza en este cuadrante, la campaña hizo su trabajo y se apaga. Lo que ya paga y ya se nombra no pide campaña: pide que no le estorben.
Paga poco (150.000 COP o menos)Vacío, y conviene que siga así. Aquí caería una razón que no paga y de la que además usted habla. Hoy no gasta ni una publicación en ese cuadrante, que es la única buena noticia gratis de esta tabla.Lo que se sirve y no se predica. Almuerzo de trabajo (74.800 COP, 27 menciones) y antojo de comida de casa (100.800 COP, 14 menciones) se llevan 41 de sus 46 piezas. Siguen en la carta y en la moto; salen del calendario de publicaciones.

El criterio, declarado y discutible: entre una razón que paga poco y ya sabe defenderse sola y una que paga mucho y nadie ha nombrado, el aliento va a la segunda. La concesión: si su celebración familiar cayera casi toda en el domingo al mediodía, que ya se le llena, la campaña sería otra y no la de esta ficha —sería de momento y no de razón—, y la decidiría la libreta, no yo.

La fila de espera, en orden. Antojo de comida de casa primero, el día en que el domicilio propio pese más que la plataforma. Almuerzo de trabajo después, y solo si la casa decide prometer algo sobre el reloj. Una razón a la vez: dos campañas simultáneas se anulan en la misma mesa.

③ La campaña de la mesa larga

Mensaje central. «Usted reúne a los suyos. La olla la llevamos a la mesa.» Doce palabras y ninguna de cocina: quien celebra no compara gramajes, compara cómo lo trataron. Y le deja al mesero algo que hacer, no algo que decir.

Prueba operativa. El Sancocho de tres carnes sale en su olla y se sirve delante de la mesa, con cucharón y platos hondos, en toda mesa de cinco cubiertos o más. Sin preguntar y sin el dueño delante. Tres cosas la sostienen: la regla cabe en la comanda —«5+ = olla»—, cuesta cuarenta segundos más por mesa y la hace cualquiera de las 9 personas de operación de la sede. Cuatro ollas con cucharón por sede alcanzan para el domingo, el día de más mesas largas. Una prueba que pide un discurso muere el primer domingo; un objeto sobre la mesa, no.

Invitación con fecha. Del martes 1 al lunes 21 de septiembre, veintiún días exactos: toda mesa de cinco o más se lleva la jarra de limonada de corozo de un litro. Se aparta por WhatsApp con nombre y número de personas. Se apaga sola el 21, y esa fecha es lo único que la separa de un descuento permanente.

Le habla a la mitad de su cliente principal —las familias del barrio— y no a los profesionales que almuerzan entre semana. Es una elección: esa otra mitad ya está servida.

Dos variantes, una por canal.

CanalLo que se dice
Salón · tarjeta de mesa de 10 × 14 cm«Aquí caben todos. De cinco personas en adelante armamos la mesa larga y el sancocho se sirve en la mesa, no desde la cocina. Hasta el 21 de septiembre la jarra de corozo va por cuenta nuestra. Dígale a quien lo atiende cuántos son: las mesas las movemos nosotros.»
Domicilio propio · mensaje de WhatsApp«Si esta semana se reúnen en la casa, le mandamos el Sancocho de tres carnes en un solo recipiente y con su cucharón, para servirlo en la mesa y no en porciones sueltas. Díganos cuántos son y a qué hora.»

La jarra no viaja: un litro de limonada en moto llega aguada y con la tapa floja, así que en domicilio propio el gesto es otro y gratis. Y la plataforma de reparto queda fuera aunque sea canal de la casa: una celebración se decide conversando, no en un listado ordenado por tiempo de entrega.

El ejemplo completo tiene 2 parte(s) más: se ven dentro de la biblioteca, con su cuenta.