EJEMPLOEjemplo ilustrativo · restaurante ficticio «Sazón de Origen». No son sus datos: su resultado se arma con los de SU restaurante.Ver el asistente →
Sazón de OrigenRestaurante ficticio de cocina colombiana contemporánea en Medellín, 2 sedes, 6 años operando. Todos los ejemplos de resultado de la biblioteca salen de este mismo caso.
Copywriting y Campanas de Alto Impacto

Ejemplo de resultado

Constructor de Textos que Venden para Restaurantes

El dueño pidió esto:«Necesito el texto para mover la Trucha al ajillo en el almuerzo de martes a viernes, que es cuando se llena. Publico en Instagram y le mando WhatsApp a los clientes de domicilio propio; el plato vale 52.000 y casi nadie lo pide.»

① El plato elegido y sus pruebas

El plato que se empuja: Trucha al ajillo, 52.000 COP, almuerzo de martes a viernes. Se descartaron los otros dos platos estrella por razones distintas. La Bandeja de la casa se vende sola y es la que sube el food cost de la casa al 34%: cuesta 14.300 COP sobre 42.000 y deja 27.700 COP por plato, así que gastar el texto ahí es pagar por lo que ya pasa. El Sancocho de tres carnes (38.000 COP, costo 11.800, margen 26.200) sale casi todo el domingo al mediodía, que ya se llena. La trucha cuesta 16.100 COP, queda en 31% de food cost —bajo el techo de 32% de la casa— y deja 35.900 COP: 8.200 COP más que la bandeja en la misma silla. Como el almuerzo de entre semana ya está lleno, esto no es vender más cubiertos: es cambiar el mix.

Antes de escribir una línea, el inventario de pruebas. Lo que no se pueda comprobar en la mesa no entra:

AfirmaciónFuenteQuién verificaSe usa o se descarta
Filete de 220 g limpioReceta estándarCocinero de partida, con básculaSe usa
Trucha del oriente antioqueño, entra entera dos veces por semanaFactura del proveedorJefe de cocinaSe usa
Ajo confitado 40 minutos a fuego bajo, no salteadoReceta estándarJefe de cocinaSe usa
«La mejor trucha de Medellín»NingunaNadieSe descarta: superlativo sin premio
«Lista en 12 minutos»Comanda de un viernes: 19 minutosJefe de salónSe descarta: la cocina no lo cumple
«Receta de la abuela»La casa nació en 2020; la trucha entró en 2022UstedSe descarta: no es verdad

Cifras ilustrativas, levantadas con los datos que usted entregó. Los costos por plato son supuestos hasta que usted los confirme contra el escandallo del mes.

② Las dos versiones, listas para publicar

Dos ángulos distintos, no el mismo texto peinado dos veces. Las dos versiones hacen creíble «la comida de casa, servida como en un restaurante» y las dos suenan cercanas, sin pretensión y orgullosas del origen.

Versión A · ángulo producto · Instagram, martes 1 de septiembre, 10:40 a.m.

La trucha se sube de El Retiro dos veces por semana y entra entera por la puerta de atrás. Filete de 220 gramos, ajo confitado cuarenta minutos a fuego bajo —confitado, no salteado, que es lo que le quita el amargo— y limón al final. 52.000 con principio y ensalada. De martes a viernes al almuerzo, hasta el viernes 4. Pídala apenas se siente: son veinte minutos de cocina y lo del día se acaba.

Por qué con su cliente: al profesional de 30 a 45 años que almuerza entre semana no lo mueve el adjetivo, lo mueve saber que alguien contó los filetes de hoy. Y «entra entera por la puerta de atrás» es la frase que un mesero repite de memoria en quince segundos.

Versión B · ángulo ocasión · WhatsApp a la base de domicilio propio, miércoles 2, 11:15 a.m.

Hoy hay trucha. Si le toca almorzar en la oficina, se la mandamos con el ajo todavía sonando: 220 gramos, con principio, 52.000. Conteste con una hora entre 11:30 y 1:30 y a esa hora está en su escritorio. Hasta el viernes.

Por qué con su cliente: toca el antojo de comida de casa en el único momento en que ese cliente no puede venir, y sale por WhatsApp porque es el canal donde alguien contesta.

Una razón que NO entró en ninguna de las dos: que la trucha lo deja a uno más liviano para la tarde. Probablemente sea cierto y no hay forma de comprobarlo en la mesa, así que vive en esta nota y no en el texto.

③ La carta, plato por plato

La carta de hoy describe con ingredientes y nada más —«trucha, ajo, limón, ensalada»—, que es una lista de mercado. La plantilla tiene cuatro casillas por plato: la línea de deseo promete y la prueba la sostiene.

PlatoLínea de deseoPruebaPrecio
Bandeja de la casaLo que se come en una casa de Antioquia un jueves, servido completoFrijol cargamanto cocinado seis horas; chicharrón del día, no de congelador42.000 COP
Sancocho de tres carnesEl almuerzo de domingo que ya casi nadie hace en casaRes, cerdo y gallina en la misma olla, tres horas; el caldo se sirve aparte38.000 COP
Trucha al ajilloEl plato de río, con el ajo confitado y no salteadoFilete de 220 g de El Retiro; ajo a fuego bajo cuarenta minutos52.000 COP

Tres reglas para que usted la llene con el resto de la carta. Una: la línea de deseo nombra un momento o una persona, nunca un adjetivo. Dos: la prueba lleva un número, una técnica o un lugar; si no lleva ninguno de los tres, no es prueba y hay que ir a buscarla a la cocina. Tres: el precio va en la misma fila y completo, porque el precio escondido se lee como caro.

La misma fila sirve para la carta impresa, para la ficha de la plataforma de reparto y para el mensaje de domicilio propio, pero en pantalla se invierte: primero la línea de deseo y luego el nombre, porque ahí el cliente decide con el pulgar y sin mesero que le cuente el plato.

Lo que no se toca son los nombres. «Bandeja de la casa» ya lo dice la gente en la mesa, y renombrar un plato que el cliente ya pide de memoria cuesta más de lo que rinde.

El ejemplo completo tiene 2 parte(s) más: se ven dentro de la biblioteca, con su cuenta.