EJEMPLOEjemplo ilustrativo · restaurante ficticio «Sazón de Origen». No son sus datos: su resultado se arma con los de SU restaurante.Ver el asistente →
Sazón de OrigenRestaurante ficticio de cocina colombiana contemporánea en Medellín, 2 sedes, 6 años operando. Todos los ejemplos de resultado de la biblioteca salen de este mismo caso.
Copywriting y Campanas de Alto Impacto

Ejemplo de resultado

Constructor de Ofertas Irresistibles para Restaurantes

El dueño pidió esto:«Las noches de martes a jueves se me quedan en 25 o 26 cubiertos en la sede principal. Quiero algo que las mueva sin bajarle el precio a la carta, y poder anunciarlo también por el domicilio propio.»

① Tres candidatas y su cuenta

Referencia primero: una visita normal deja 31.680 COP. Ticket promedio de 48.000 COP con el food cost declarado del 34%; nómina y renta se quedan fuera del producto, también en oferta. Ese número es el que ninguna candidata puede tocar más de una quinta parte.

Antes de costear nada se descartaron tres movimientos. El 2x1 en la bandeja regala 28.600 COP de margen por mesa sin cambiar una sola cosa de lo que el cliente recibe. El 20% sobre toda la carta cede 9.600 COP por visita —el 30% del margen— y de paso entrena al cliente a esperar el descuento. Y el «postre gratis» sin franja cae encima del almuerzo de martes a viernes, que ya se llena solo: ahí la casa paga por gente que iba a venir de todos modos.

OfertaAnclaRefuerzoCondiciónPlazoCosto realMargen por visita
Bandeja completaBandeja de la casa, 42.000 COPMazamorra con panela, 130 gNoches de martes a jueves, solo en salón6 noches, cierra el jueves 10 de septiembre1.450 COP31.950 COP · cede 4,3%
Sancocho de a dosSancocho de tres carnes, 38.000 COPJarra de limonada de panela, 1 LMesa de dos o másCuatro sábados al mediodía2.100 COP24.850 COP por comensal · cede 19,1%
Trucha con copaTrucha al ajillo, 52.000 COPCopa de vino blanco, 150 mlUna copa por plato, no se cambiaSeis noches de viernes y sábado7.900 COP26.400 COP · cede 32,5%

Los costos del refuerzo salen de tres días de pesaje contra receta estándar firmada, no de la memoria de nadie: la mazamorra son 130 g de maíz cocido con panela y leche; la jarra, un litro con 180 g de panela. Son supuestos hasta que usted los confirme contra las facturas de compra del mes.

Y una advertencia que sale de la propia cuenta: la Bandeja de la casa cierra en 31,9% de food cost y el Sancocho en 31,8%, pero la Trucha al ajillo va en 34,0%, por encima del 32% que fija la regla de la casa. Ahí el problema no es la oferta: es el precio de carta de la trucha. Cifras ilustrativas, levantadas con los datos que usted entregó.

② Deseo contra costo: quién muere

El eje del costo no es lo que cuesta el refuerzo sino qué parte del margen de la visita se lleva. El techo de la casa es una quinta parte, y pasado ese punto la candidata no se discute, se cae.

Cede menos del 20% del margenCede más del 20%
Deseo comprobadoBandeja completa. Va a prueba. La bandeja es el plato más pedido y la mazamorra es el postre que media mesa termina pidiendo igual. Cede 1.450 COP de los 33.400 COP que deja esa visita: 4,3%. Es el único cuadrante donde el refuerzo no compite con una venta.Trucha con copa. Muere aquí. El deseo está: la trucha es el plato de ocasión. Pero la copa de 150 ml cuesta 7.900 COP y además reemplaza la bebida que esa mesa iba a pagar, así que la visita cae de 39.100 a 26.400 COP de margen. 32,5%, muy por encima del techo.
Deseo medioSancocho de a dos. Se guarda. La jarra sale en 2.100 COP, pero se lleva las dos bebidas que la mesa iba a pedir: de 61.400 baja a 49.700 COP de margen por mesa, 19,1%, a un punto del techo. No se descarta; se prueba sola y en otra franja, porque dos ofertas a la vez sobre el mismo público no dejan saber cuál movió el mix.Aquí no se escribió ninguna candidata, y eso también es una decisión. Un refuerzo caro encima de un plato que nadie extraña no es una oferta: es un gasto con nombre bonito.

El criterio con el que se ordenó la matriz, declarado y discutible: un refuerzo que reemplaza una venta cuesta el doble de lo que dice la factura. La copa de vino se cobra dos veces —los 7.900 COP del vino y los 4.800 COP de la bebida que ya no se pide— y esa segunda mitad no aparece en ningún escandallo.

La concesión: si la noche del martes estuviera en 8 cubiertos y no en 26, el cuadrante de la derecha se leería distinto. Con el salón vacío, esos 12.700 COP dejan de ser un regalo y pasan a ser costo de traer a alguien. Con 26 cubiertos, no.

③ La ganadora, lista para la mesa

Se pone en la mesa sin editar nada: solo cambian las dos fechas.

ApartadoLo que dice
NombreBandeja completa. Dos palabras que el mesero dice con la bandeja en la mano y que el cliente repite por teléfono. Ni «promoción» ni «combo»: las dos avisan que hay letra pequeña.
La venta«La bandeja de siempre, y detrás la mazamorra con panela que hacía la abuela. Comida de casa, servida como en un restaurante.» Una frase, la promesa completa, ningún adjetivo prestado.
CondiciónMartes, miércoles y jueves, de 6:00 a 10:00 p.m., en el salón. Una mazamorra por bandeja; no se cambia por otro postre ni se lleva para la casa.
Por qué esa condiciónLa noche entre semana es la franja que se queda en 25 o 26 cubiertos. El almuerzo de martes a viernes y el domingo al mediodía no necesitan ayuda, y ahí la oferta solo regalaría postre. Y el postre no viaja: por domicilio llega cuajado y la queja se la lleva la bandeja.
Fecha de cierreJueves 10 de septiembre, impresa en la hoja de mesa. Nada de «hasta agotar existencias»: una oferta sin fecha, a las ocho semanas, ya es su precio nuevo.
Lo que no prometeNi tiempo de espera ni mesa disponible. La cocina de la noche es la misma de siempre y la oferta no la agranda.

La hoja de mesa, texto completo (media carta, impresa en la oficina):

Bandeja completa. Martes, miércoles y jueves en la noche, su bandeja de la casa viene con mazamorra con panela. Hasta el jueves 10 de septiembre. Solo en el salón, una por bandeja.

Lo que dice el mesero, de pie y en una frase (se lee tal cual):

Le cuento que hasta el jueves 10 la bandeja viene con mazamorra de la casa, sin costo. ¿Se la traigo con la bandeja o después?

Se dice al tomar el pedido, no al traer la cuenta. Dicho al final es un regalo simpático que nadie vuelve a buscar; dicho al principio es la razón por la que esa mesa pidió bandeja y no el plato de 32.000 COP.

El ejemplo completo tiene 2 parte(s) más: se ven dentro de la biblioteca, con su cuenta.