EJEMPLOEjemplo ilustrativo · restaurante ficticio «Sazón de Origen». No son sus datos: su resultado se arma con los de SU restaurante.Ver el asistente →
Sazón de OrigenRestaurante ficticio de cocina colombiana contemporánea en Medellín, 2 sedes, 6 años operando. Todos los ejemplos de resultado de la biblioteca salen de este mismo caso.
Reviews, Reputacion y Mensajeria Automatizada

Ejemplo de resultado

Constructor del Sistema para Pedir Resenas en Restaurantes

El dueño pidió esto:«Tengo 3,9 en Google con 61 reseñas y el restaurante del frente tiene 4,6 con más de 400. Mis meseros piden reseñas cuando se acuerdan. Quiero un sistema para la sede de Laureles.»

① El sistema en una tabla

MomentoSeñal que lo disparaQuién pideFicha de destinoPuente físico
Almuerzo entre semanaEl plato volvió vacío y la mesa lo comentóQuien sirvióGoogleTarjeta en el portavasos
Cena del viernesPidieron repetir postreQuien sirvióGoogleTarjeta en la carpeta de la cuenta
Domicilio de deliveryEl pedido llegó caliente y completoNadie en el momentoFicha del canalAdhesivo en la bolsa

La ventana: 15 min desde la señal, tope de 2 mesas por turno. Pasadas 24 horas se guarda para la próxima visita — pedir tarde suena a cobro.

SUPUESTO: no se hornea ninguna tasa «normal del sector» de reseñas por cada 100 cubiertos. La meta arranca contra el propio conteo de las primeras 4 semanas de Sazón de Origen; si la plataforma cambia de ritmo, se dice y se recalcula.

② A quién sí, a quién no

La lista no filtra opiniones, filtra HECHOS. La diferencia decide si la ficha sobrevive: elegir por lo que pasó en la mesa es criterio; preguntar primero «¿cómo estuvo todo?» y mostrar el enlace solo a quien contesta bien es filtrar la opinión, y eso las plataformas lo persiguen.

Señal observableSe pide o noQué se hace con esa mesa
Plato terminado y pedido adicional después del segundo platoSíSe pide en los 15 minutos siguientes, con la carpeta ya en la mesa
Tercera visita o más, reconocida por el meseroSíSe pide y se anota el nombre del mesero en el cuaderno del turno, no el del cliente
Preguntó por la receta, por el chef o por la Trucha al ajilloSíSe pide con la variante del chef
El plato salió después de 25 minutosNo se pideDisculpa del jefe de salón en la mesa y el postre de cortesía; el QR sigue en la carpeta, como en toda mesa
Algo devuelto a cocina o cambiadoNo se pideSe pregunta qué salió mal y se anota el plato, que es lo que arregla la cocina
Primera visita en el pico de la 1:00 p.m. con servicio apuradoNo se pideSe invita a volver un martes, cuando la casa puede atender bien
Ya dejó reseña en los últimos 90 díasNo se pideSe le agradece por su nombre y nada más

La regla dura, escrita para que nadie la interprete. No se compran reseñas. No se regala nada a cambio de una reseña: ni postre, ni descuento, ni el sorteo del mes, ni «le invito el café si la deja ahorita». Y no se le esconde el enlace a nadie por lo que se sospeche que va a escribir. Lo que sí se puede es un gesto a quien VUELVE: al cliente de la tercera visita se le pone el café de la casa, sin condición, sin mencionar reseñas y sin revisar si dejó alguna. La diferencia importa porque un incentivo por reseña compra la opinión y la vuelve inservible como señal —para el cliente que la lee y para usted, que ya no sabe si el 4,8 es cierto—, mientras que un gesto por volver premia una conducta que se cuenta en visitas y no toca ni una palabra de lo que el cliente escriba.

③ La frase de doce palabras

La frase la dice quien sirvió la mesa, con la carpeta ya puesta y mirando a la persona. Quien cobra no pide: en el momento de pagar, cualquier petición suena a recargo.

La frase, doce palabras contadas:

¿Nos ayuda con una reseña? Le dejo el código en la cuenta.

Variante para la mesa de domingo, doce palabras:

¿Nos deja una reseña? El código está aquí, en la misma carpeta.

Variante para quien preguntó por el chef, doce palabras:

Al chef le sirve leerlo hoy. ¿Nos deja una reseña, por favor?

Cuando dicen que ahora no:

Claro que sí, sin problema. Gracias por venir hoy.

Y ahí se acaba. No se insiste, no se vuelve a pedir en esa visita y no se anota nada sobre ese cliente. Un «no» repreguntado cuesta más que la reseña que no se dejó.

Tres cosas que la frase no dice, y es a propósito. No dice por qué se necesita: contarle al cliente que a la casa le faltan reseñas para llegar a 4,5 lo convierte en empleado, y ese favor se cobra con una reseña tibia. No promete nada a cambio. Y no dice «de cinco estrellas»: pedir la nota es pedir la opinión, y esa es justo la línea que no se cruza.

Cómo se entrena en cinco minutos, en el prealistamiento del martes. El jefe de salón dice la frase dos veces en voz alta, cada mesero la repite una vez con sus propias palabras —es una frase de doce palabras, no doce palabras grabadas de memoria— y se acuerda quién lleva el cuaderno del turno. Con 18 personas en operación repartidas en dos sedes, el almuerzo de Laureles lo sostienen 6 meseros: seis frases, no un guion corporativo.

El ejemplo completo tiene 2 parte(s) más: se ven dentro de la biblioteca, con su cuenta.