Asistente de IA · N4 Plan ejecutable
Constructor del Sistema para Pedir Resenas en Restaurantes
Elija arriba en qué momento del ciclo está: pedir reseñas, leer lo que ya dicen, o recuperar a quien se fue molesto antes de que escriba. En ésta —pedirlas— arma el sistema completo: el momento exacto en que se pide, a quién sí y a quién no, la frase de doce palabras y quién la dice.
N4Plan ejecutable
Un plan con responsables, plazos y la métrica que se revisa. No es un consejo: es una agenda que alguien puede ejecutar el lunes.
◆ Este asistente 23 de los 164 asistentes publicados están en este nivel¿Esto es para usted?
Qué hace y qué va a recibir
- Casi todos los restaurantes piden reseñas de la peor manera posible: cuando el mesero se acuerda, a todo el que pase y con un QR que aterriza en cualquier parte.
- Este asistente convierte esa buena intención en un sistema de cinco partes que encajan —momento, selección por hechos, quién pide, puente físico y mensaje postvisita— y deja escrita la regla dura que salva la ficha: no se compran reseñas, no se regala nada a cambio y no se le esconde el enlace a nadie por lo que vaya a escribir.
- Sirve para subir la nota media a un ritmo que la plataforma no marque, y para saber cada lunes si está funcionando.
Lo que queda en sus manos
Cinco entregables encadenados: la tabla del sistema momento por momento, las dos listas de selección con su señal observable, la frase de doce palabras con variantes y guion del no, el mapa de puentes físicos con dueño y fecha, y el mensaje postvisita con la hoja semanal de conteo.
EJEMPLO Así se ve lo que recibeUn ejemplo hecho con Sazón de Origen, el restaurante ficticio de la casa.No son sus datos: su resultado se arma con los de SU restaurante.Ver el ejemplo completo →Ejemplo de resultado
El dueño pidió esto: «Tengo 3,9 en Google con 61 reseñas y el restaurante del frente tiene 4,6 con más de 400. Mis meseros piden reseñas cuando se acuerdan. Quiero un sistema para la sede de Laureles.»
| Momento | Señal que lo dispara | Quién pide | Ficha de destino | Puente físico |
|---|---|---|---|---|
| Almuerzo entre semana | El plato volvió vacío y la mesa lo comentó | Quien sirvió | Tarjeta en el portavasos | |
| Cena del viernes | Pidieron repetir postre | Quien sirvió | Tarjeta en la carpeta de la cuenta | |
| Domicilio de delivery | El pedido llegó caliente y completo | Nadie en el momento | Ficha del canal | Adhesivo en la bolsa |
La ventana: 15 min desde la señal, tope de 2 mesas por turno. Pasadas 24 horas se guarda para la próxima visita — pedir tarde suena a cobro.
SUPUESTO: no se hornea ninguna tasa «normal del sector» de reseñas por cada 100 cubiertos. La meta arranca contra el propio conteo de las primeras 4 semanas de Sazón de Origen; si la plataforma cambia de ritmo, se dice y se recalcula.
La lista no filtra opiniones, filtra HECHOS. La diferencia decide si la ficha sobrevive: elegir por lo que pasó en la mesa es criterio; preguntar primero «¿cómo estuvo todo?» y mostrar el enlace solo a quien contesta bien es filtrar la opinión, y eso las plataformas lo persiguen.
| Señal observable | Se pide o no | Qué se hace con esa mesa |
|---|---|---|
| Plato terminado y pedido adicional después del segundo plato | Sí | Se pide en los 15 minutos siguientes, con la carpeta ya en la mesa |
| Tercera visita o más, reconocida por el mesero | Sí | Se pide y se anota el nombre del mesero en el cuaderno del turno, no el del cliente |
| Preguntó por la receta, por el chef o por la Trucha al ajillo | Sí | Se pide con la variante del chef |
| El plato salió después de 25 minutos | No se pide | Disculpa del jefe de salón en la mesa y el postre de cortesía; el QR sigue en la carpeta, como en toda mesa |
| Algo devuelto a cocina o cambiado | No se pide | Se pregunta qué salió mal y se anota el plato, que es lo que arregla la cocina |
| Primera visita en el pico de la 1:00 p.m. con servicio apurado | No se pide | Se invita a volver un martes, cuando la casa puede atender bien |
| Ya dejó reseña en los últimos 90 días | No se pide | Se le agradece por su nombre y nada más |
La regla dura, escrita para que nadie la interprete. No se compran reseñas. No se regala nada a cambio de una reseña: ni postre, ni descuento, ni el sorteo del mes, ni «le invito el café si la deja ahorita». Y no se le esconde el enlace a nadie por lo que se sospeche que va a escribir. Lo que sí se puede es un gesto a quien VUELVE: al cliente de la tercera visita se le pone el café de la casa, sin condición, sin mencionar reseñas y sin revisar si dejó alguna. La diferencia importa porque un incentivo por reseña compra la opinión y la vuelve inservible como señal —para el cliente que la lee y para usted, que ya no sabe si el 4,8 es cierto—, mientras que un gesto por volver premia una conducta que se cuenta en visitas y no toca ni una palabra de lo que el cliente escriba.
La frase la dice quien sirvió la mesa, con la carpeta ya puesta y mirando a la persona. Quien cobra no pide: en el momento de pagar, cualquier petición suena a recargo.
La frase, doce palabras contadas:
¿Nos ayuda con una reseña? Le dejo el código en la cuenta.
Variante para la mesa de domingo, doce palabras:
¿Nos deja una reseña? El código está aquí, en la misma carpeta.
Variante para quien preguntó por el chef, doce palabras:
Al chef le sirve leerlo hoy. ¿Nos deja una reseña, por favor?
Cuando dicen que ahora no:
Claro que sí, sin problema. Gracias por venir hoy.
Y ahí se acaba. No se insiste, no se vuelve a pedir en esa visita y no se anota nada sobre ese cliente. Un «no» repreguntado cuesta más que la reseña que no se dejó.
Tres cosas que la frase no dice, y es a propósito. No dice por qué se necesita: contarle al cliente que a la casa le faltan reseñas para llegar a 4,5 lo convierte en empleado, y ese favor se cobra con una reseña tibia. No promete nada a cambio. Y no dice «de cinco estrellas»: pedir la nota es pedir la opinión, y esa es justo la línea que no se cruza.
Cómo se entrena en cinco minutos, en el prealistamiento del martes. El jefe de salón dice la frase dos veces en voz alta, cada mesero la repite una vez con sus propias palabras —es una frase de doce palabras, no doce palabras grabadas de memoria— y se acuerda quién lleva el cuaderno del turno. Con 18 personas en operación repartidas en dos sedes, el almuerzo de Laureles lo sostienen 6 meseros: seis frases, no un guion corporativo.
Ejemplo ilustrativo generado con un restaurante ficticio. No es una promesa de resultado ni un caso de cliente.
Esto es 3 de 5 partes. Detrás del muro quedan las dos piezas que se ejecutan. El mapa de puentes, con las columnas Pieza, Dónde va, Quién la repone, Cada cuánto y Qué se revisa: el adhesivo QR en las doce carpetas con su dueño y su día, la tarjeta del domicilio en tandas de 200, el cartel de la caja, la decisión de no insertar nada en la plataforma de reparto, y la prueba del lunes que confirma que el código aterriza en la caja de escribir. Y el mensaje postvisita con su hoja semanal —Semana, Pedidas, Dejadas, Tasa, Nota media—, la ventana de envío de 45 minutos con corte a las 9:00 p.m. y la regla que manda revisar el puente antes que la frase cuando la tasa no pasa del 12%. La hoja se cierra el lunes a las 10:00 a.m.
Ver el ejemplo completo — cuenta gratisFunciona con estas IAs
Cómo se usa
Qué datos suyos usa
Este asistente trabaja con 10 de los 23 datos de «Mi Restaurante»: entre ellos Nombre del restaurante, Tipo de negocio y Ciudad y país. No los pide por curiosidad: son los que hacen que la respuesta hable de SU escala y no de un promedio del sector — el mismo cálculo sobre un negocio de otro tamaño da un número que no le sirve para decidir. Se llenan una sola vez y quedan aplicados a toda la biblioteca, así que el segundo asistente que abra ya arranca con ellos puestos. Lo que deje en blanco, el asistente se lo pregunta de a una cosa en vez de inventarlo, y se lo dice antes de responder para que usted sepa sobre qué está trabajando.
Siempre actualizado
Cada asistente lleva versión y fecha visibles. Cuando una IA cambia su forma de trabajar, el asistente sube de versión y usted ve qué cambió.
v1.2.02026-08-27Pasa a ser la cabeza de su familia de mercadeo: el chip junta en una sola tarjeta lo que estaba en dos o tres, sin retirar ninguna. Se hizo porque las hermanas se leian igual desde el estante aunque por dentro fueran distintas, y el dueño elegia por el titulo en vez de por lo que traia en la mano.v1.1.12026-08-26El cuerpo deja de contradecir la escalera de respuesta. Llevaba escrito «no siga hasta tener respuesta», que es la orden que hizo nacer la escalera: el asistente le pedia al dueño lo que el dueño no tiene y se plantaba. Ahora dice lo mismo que la doctrina de la casa — se pregunta de a una, y si no lo saben se sigue con un supuesto marcado. El FORMATO DEL RESULTADO no se toco, asi que el ejemplo sigue correspondiendo y su sello sube con la ficha.v1.1.02026-08-25Reescritura del cuerpo para pagar deuda del duelo: sacaba 78.8 de 90.0, la más alta del lote y aun así por debajo. `lexico` estaba en CERO: el sistema decía cuándo pedir y por qué boca sin nombrar nunca el oficio donde ocurre —el domicilio de delivery que llegó caliente, el pico de ocupación donde no se pide, la comanda cerrada junto a la que pedir suena a peaje, y la tasa contada por cada 100 cubiertos servidos en vez de por mesero, que es la trampa que este asistente ya combatía sin decirlo con la palabra del oficio—. `cifras` estaba en 1 porque las ventanas iban en letra: «quince minutos», «noventa días», «cuatro semanas»; ahora son 15 min, 90 días y 4 semanas, que es lo único que un dueño puede cumplir o incumplir. `cuidados` y `verificacion` subieron con dos comprobaciones que faltaban: el sesgo del plato estrella —pedir solo donde salió el plato estrella deja la ficha describiendo una carta que no existe, y el mix de ventas que empujan las reseñas se ve en la comanda del mes siguiente— y la supervivencia de la frase a la rotación del equipo. Se añade la línea de SUPUESTO. El FORMATO se deja en bloques con letra a propósito, para que la ficha siga midiendo el N4 que declara. Sube a 96.7.v1.0.02026-08-25Nace el asistente.El mismo método, otra variante
Dentro de la aplicación esto es un solo control: se pulsa y el asistente se reencuadra, incluidas las variantes que aquí no aparecen porque todavía no tienen página propia.
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